Después de 20 años, la obra que protege la conexión entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez entra en su tramo final
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Después de dos décadas de postergaciones, la obra para frenar el avance de la cascada del Arroyo Saladillo ingresó en su etapa decisiva. El Gobierno de Santa Fe informó que los trabajos alcanzaron un 70 % de avance, con la finalización de los principales sistemas de contención que permitirán detener definitivamente el proceso erosivo que amenazaba la infraestructura vial que une a Rosario con Villa Gobernador Gálvez.

La intervención, impulsada por la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro, representa un punto de inflexión para un proyecto que permaneció durante más de 20 años entre estudios, anuncios y obras inconclusas. Tras el abandono de los trabajos por parte del Gobierno Nacional, la Provincia decidió asumir la ejecución con una inversión superior a los 30 mil millones de pesos.
"Si el Gobierno Provincial no actuaba con rapidez y decisión para ponerle un freno al retroceso de la cascada, hubiese pasado lo peor", afirmó el ministro de Obras Públicas provincial, Lisandro Enrico, al destacar la importancia estratégica de la obra para evitar daños irreversibles sobre dos de los principales accesos entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez.

El funcionario precisó que actualmente la obra presenta un 70 % de ejecución y que ya fueron concluidos los elementos estructurales más importantes: los 19 módulos de la pantalla principal de contención, ubicada aguas abajo, y los 53 bloques de anclaje correspondientes a la estructura situada aguas arriba. Además, finalizaron las tareas de coronamiento y vinculación sobre el margen de Villa Gobernador Gálvez, mientras continúan los trabajos del lado rosarino.

"Pasaron dos décadas, más de mil metros de retroceso de la cascada y el abandono de la obra por parte de Nación. Pero hoy, con la firme decisión del gobernador Pullaro, logramos finalizar las pantallas que detienen definitivamente la erosión de la cascada", remarcó Enrico.
Por su parte, el secretario de Recursos Hídricos, Nicolás Mijich, explicó que actualmente se desarrollan las tareas finales de coronamiento y vinculación en el margen de Rosario, además de nuevas intervenciones dentro del cauce del Arroyo Saladillo para consolidar la estabilidad definitiva del sistema. Las estructuras construidas poseen 33 metros de profundidad y se extienden a lo largo de 104 metros sobre el lecho del arroyo.
La obra tiene un impacto directo sobre la seguridad y la conectividad regional, ya que protege dos infraestructuras fundamentales: el Puente Molino Blanco y el puente de Avenida Circunvalación 25 de Mayo, utilizados diariamente por miles de vecinos, trabajadores y transportistas que circulan entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
Desde la Secretaría de Recursos Hídricos señalaron que, sin esta intervención, el continuo retroceso de la cascada podría haber comprometido ambas conexiones viales, obligando a realizar desvíos de hasta ocho kilómetros, con recorridos que superarían los 20 minutos adicionales, afectando tanto al transporte público como a la circulación de vehículos particulares y de carga.
La conectividad que garantizan estas obras resulta estratégica para el funcionamiento logístico del Gran Rosario, ya que vincula corredores productivos y accesos a las principales zonas portuarias de la región.
Los trabajos comenzaron con el reacondicionamiento estructural del Puente Molino Blanco y la protección de sus estribos. Posteriormente, la Provincia avanzó con la construcción de las dos pantallas subterráneas de contención, consideradas la pieza clave para detener definitivamente el avance erosivo de la cascada y asegurar la estabilidad de toda la infraestructura vial del sector.




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